Vino hasta mi cama
en su par de oscuridades tensas
bajo la sábana pesada
simula una alma
dos círculos de sal
quemándome la piel
es la brujería mulata las veladoras consumiendo pupilas
el miedo es rito y moneda
la lengua: tesoro de trapo
y ya no hay espejo
que refleje
el filo de mi respiración
vino desde mi cama
en lo más profundo
en lo más correcto
vino para asustarme
a mi piel le susurra y los brujos no perdonan
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